La noche está oscuramente alumbrada
La noche esta oscuramente alumbrada,
oscura como su boca,
y sus dientes de flores blancas, soberbios apenas llegan
apenas se tragan los sueños
y sus mascaradas del día,
con sus soledades, dobleces de tanto actuar el humano
y los espejos sangrando, de las memorias bajo la piel,
de las escenas colmadas, rotas, anegadas,
se las lleva a su infinitud
al sendero del vertedero, al pueblo de Saint Exupery;
tren del viento que viaja en su caravana ascendosa de cobres,
andenes fugitivos
No ha habido tiempo,
noche sin que trágicamente muera
algún sueño, algún recuerdo que lleva en la espalda;
las escenas de un barco
que zarpa la mar
y hace soles
adagios y pentagramas
y no añore ceder su silueta
su majestuosidad ante la noche
que lo oculta
lo hace roca ante el oleaje,
lo lleva hacia la luna
con el horizonte alumbrado oscuramente,
en la boca de la noche,
en los parpados del silencio
y sus voces que se oyen;
como nuestros sueños,
un arpegio que cae
en la noche, como los lirios de Wagner,
nocturnales que claman
con sus caidas cálidas, sus celdas,
sus aromas perdidos, ante la noche arrogante
aplasta oscura; transfigura la piel.
Luis Gilberto Caraballo
oscura como su boca,
y sus dientes de flores blancas, soberbios apenas llegan
apenas se tragan los sueños
y sus mascaradas del día,
con sus soledades, dobleces de tanto actuar el humano
y los espejos sangrando, de las memorias bajo la piel,
de las escenas colmadas, rotas, anegadas,
se las lleva a su infinitud
al sendero del vertedero, al pueblo de Saint Exupery;
tren del viento que viaja en su caravana ascendosa de cobres,
andenes fugitivos
No ha habido tiempo,
noche sin que trágicamente muera
algún sueño, algún recuerdo que lleva en la espalda;
las escenas de un barco
que zarpa la mar
y hace soles
adagios y pentagramas
y no añore ceder su silueta
su majestuosidad ante la noche
que lo oculta
lo hace roca ante el oleaje,
lo lleva hacia la luna
con el horizonte alumbrado oscuramente,
en la boca de la noche,
en los parpados del silencio
y sus voces que se oyen;
como nuestros sueños,
un arpegio que cae
en la noche, como los lirios de Wagner,
nocturnales que claman
con sus caidas cálidas, sus celdas,
sus aromas perdidos, ante la noche arrogante
aplasta oscura; transfigura la piel.
Luis Gilberto Caraballo


1 Comments:
Todo estaba vacío, muerto y mudo,
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno,
todo era de los otros y de nadie,
hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.
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